ALÓ (es) | El Gran Toro Prix

Hay gente que me maravilla. Personas que deberían de ser galardonadas con el premio Nobel de Física. Me refiero a ese grupo de individuos que, habiendo nacido en el siglo XX o XI, son capaces de enviar su cerebro al Paleolítico. Mi asombro arraiga en que, de vuelta, consiguen llenar el espacio vacío con los instintos más primitivos del Homo habilis.

Hoy, como en el siglo XXI hay leyes, y hay política, este grupo de nobeles no han podido alancear a ningún toro. Sin embargo, tras la lectura de un muy sentido y convincente discurso, en el cual argumentaban que el Toro de la Vega es “algo que se siente y se lleva dentro”, han discurrido que si el toro no se llevaba palos, alguien se tenía que llevar palos. Porque eso que llevan dentro debe de ser catetismo, y un poco de tontería también. Así pues, tras un intercambio de cariñitos verbales por ambas partes, taurinos y antitaurinos se han liado a tortazos. Pues nada, mientras el toro no sufra lo más mínimo, por mí como si lo llaman el Gran Toro Prix y lo emiten en la 1 el verano que viene con Ramón García. 

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