“La responsabilidad de acabar con el radicalismo islámico está en ambas manos: las de Europa y las del mundo árabe”

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Ataques Bruselas ¦ Leeds (Reino Unido) ¦ 06 Abr 2016


Este artículo fue originalmente publicado en el periódico Extra Internacional el 17 de Mayo del 2016. Lea el original aquí (pág. 28).


Los recientes atentados en Bruselas han aumentado el nivel de alarma terrorista en Europa. Atentados que han hecho dudar a todo el continente de la capacidad de las autoridades para evitar más ataques del terrorismo islámico. Esta amenaza seguía todavía muy presente en las mentes de los ciudadanos europeos tras los ataques de París a finales del 2015. Fue, de hecho, el macabro episodio parisino lo que puso a los investigadores tras la pista de un terrorista que les conduciría hasta la misma capital de Bélgica. Pero los cabos no se acabaron de atar. Y la falta de comunicación entre las autoridades europeas y, particularmente, la belga ha facilitado que Bruselas se haya convertido, desafortunadamente, en objetivo del terror del islamismo radical. Para intentar responder a algunas de las preguntas que nos dejan los atentados de Bruselas, charlamos con Lars Berger, un experto en terrorismo islámico, profesor asociado en seguridad internacional de la Universidad de Leeds y doctor en ciencias políticas por la universidad de Friedrich-Schiller de Jena, Alemania.

Los ataques de París pusieron en alerta a toda Europa. De hecho las investigaciones llevadas a cabo tras estos atentados condujeron a las autoridades hasta Bruselas. Sin embargo, ha sido sólo tras los ataques en la capital cuando el gobierno belga ha decidido incrementar la alerta terrorista a su máximo nivel. ¿Por qué esto no ha pasado antes?

Está claro que hay problemas importantes en cómo Bélgica ha tratado la amenaza del islamismo radical, sin embargo, esto es algo que deberías preguntar al Gobierno belga mismo. Los cabos que aparecieron tras los atentados en Paris evidenciaron la posibilidad de nuevos ataques. Estas pistas condujeron a la red a la que pertenecían los terroristas, que decidieron actuar porque se sintieron acorralados por la policía. En este sentido, los resultados de las investigaciones no detonaron una respuesta en el gobierno belga, que decidió mantener el mismo nivel de alerta. Una decisión que las autoridades de Bélgica deberían explicar. Quizá creyeron que sabían más de lo que creían saber, quizá se pensaban que estaban liderando las labores de investigación. De cualquier manera, también hay que decir que los ataques perpetrados en Bruselas fueron contra objetivos vulnerables en lugares donde los terroristas pueden acceder con facilidad. De hecho, no importa lo bien que las autoridades hagan su trabajo, porque siempre habrá un cierto riesgo de ataque.

Claude Moniquet, un ex agente de La Dirección General de Seguridad Exterior francés (DGSE) dijo, tras los atentados de Bruselas, que existe la posibilidad de un ataque terrorista coordinado en diferentes ciudades europeas. ¿Existe realmente tal posibilidad?

Por un lado, como explicaba anteriormente, los ataques de Bruselas se produjeron en lugares de fácil acceso, lugares públicos. En este sentido, la probabilidad de un ataque terrorista siempre está dentro de lo posible. Sin embargo, las agencias de seguridad y los políticos a lo largo del mundo están intentado gestionar esta realidad con cautela porque es verdad que existe un riesgo constante. En cierta media, existen ciertos intereses políticos en mantener esta posibilidad viva, porque en el evento de un ataque pueden decir que ya habían avisado al respecto. De hecho, esto puede servir para justificar en cierta medida el incremento de agentes de inteligencia y policía a lo largo de Europa. El terrorismo también es sobre el poder del miedo y cómo extenderlo. Yo creo que sí, debemos estar al tanto de la amenaza, pero también deberíamos aprender a no reaccionar exageradamente. Estadísticamente es más probable ser alcanzado por un rayo que verse envuelto en un ataque terrorista.

¿Cree que la islamofobia está al alza después de los ataques de Bruselas?

Obviamente los movimientos de extrema derecha aquí en Europa o políticos como Donald Trump en los EEUU están basando su discurso en los miedos de la gente. Si miramos a las estadísticas podemos observar que una minúscula parte de la comunidad musulmana apoya esta clase de actos terroristas. De hecho, los medios de comunicación y los políticos deberían de hacer más hincapié en destacar las diferencias entre la gran mayoría de los musulmanes y una minoría, dentro de esta comunidad, que decide involucrase en la violencia.

Se ha conocido que los terroristas responsables de los ataques en París o aquéllos involucrados en los de Bruselas eran europeos, nacidos y criados en este continente. ¿Debemos sentirnos responsables de crear extremistas dentro de nuestras propias fronteras?

Creo que debemos de tratar este tema con cautela; trato de ser respetuoso con las explicaciones que echan la culpa a la sociedad en general. Pienso que aquí hay varios factores en juego. Por ejemplo, en ambos ataques podemos ver una clara conexión entre el islamismo radical y la marginalización económica. Los islamistas extremistas aparecen porque interpretaciones radicales del islam dotan sus vidas de sentido y significado. Los discursos religiosos que se originan  en el mundo árabe son muy poderosos en Europa y tienen un papel fundamental en el mantenimiento de esta radicalización. Sin embargo, la responsabilidad de evitar el radicalismo reside en ambas partes. Por un lado, existe la necesidad de derribar la desigualdad económica y fomentar políticas que favorezcan la cohesión social a lo largo de Europa. Por otra parte, algunos líderes musulmanes quieren preservar una visión muy conservadora del islam, lo que puede abrir las puertas a nuevos radicalismos. Esta es la razón por la que los líderes de estas comunidades deben ayudar a demoler ciertas concepciones erróneas sobre esta religión.

La creencia popular considera que la discriminación y el rechazo a las políticas exteriores de los países occidentales son factores fundamentales para explicar el radicalismo. Sin embargo, y tal y como demuestra un reciente estudio suyo, son, de hecho, la guía religiosa y la falta de educación valores esenciales para entender este fenómeno. ¿Podemos concluir, entonces, que los ataques aéreos en Siria llevados a cabo por países como Francia o Reino Unido no tienen nada que ver con el incremento del radicalismo islamista en Europa?

Las publicaciones que abordan este tema no muestran una relación directa entre las políticas exteriores de los países occidentales y la radicalización islamista. De hecho, como ya comentábamos, una parte muy reducida de la comunidad musulmana apoya ataques como los que presenciamos en París o Bruselas. Si hubiese una relación directa entre estos dos factores nos estaríamos enfrentando a un problema terrorista mayor del que actualmente tenemos. Entonces, tiene que ser otra cosa. Yo creo que los discursos religiosos extremistas juegan un papel fundamental en el radicalismo islamista. Por ejemplo, sólo aquéllos que suscriben la visión conspiranoica que cuenta que la guerra de Irak fue sólo un proyecto siniestro de los americanos para matar a cuantos más musulmanes mejor, defienden este tipo de violencia extra política. En este sentido, discursos religiosos extremistas pueden llevar a esta clase de ideas equivocadas y, consecuentemente, a la radicalización. De todas maneras, no debemos sólo mirar a Europa para explicar el origen del radicalismo. En el mundo árabe esto también pasa. Por ejemplo, Arabia Saudí, con un gran arsenal de medios, lleva décadas difundiendo una visión muy intolerante del islam.

¿Los EEUU no es ya un objetivo para el Daesh o es Europa más fácil de atacar?

No sabemos con seguridad que estos ataques sean parte de una estrategia mayor por parte de Daesh. Podría ser, pero también podría ser que estos atentados fuesen arbitrariamente perpetrados por un grupo de “perdedores”  que están intentando dotar su vida de significado. Y lo hacen proclamando que ellos y sus acciones son parte de Daesh. Encontramos esta clase de individuos en Europa, pero también los hemos visto en los EEUU. Por ejemplo, los ataques de San Bernardino. En este sentido, Daesh se beneficia de estos atentados reclamando su autoría, demostrando así una capacidad que, potencialmente, quizá no tengan.

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