Angela Merkel: en el ojo del huracán

Derrota en Berlín, Ultra derecha Alemania,

Angela Merkel | Leeds (Reino Unido) | Oct 2016


Este artículo fue originalmente publicado en el periódico Extra Internacional el 11 de Octubre del 2016. Lea el original aquí (pág. 28).


Angela Merkel no está pasando por su mejor momento. A la crisis europea se le suma ahora la crisis política en su propio país. La fatal derrota en las elecciones regionales de Berlín dejan a su partido, el CDU, y a ella misma noqueados. Todo parece indicar que la canciller volverá a tomar las riendas de la política alemana y europea con la empuñadura de hierro con la que nos tenía acostumbrado tiempo atrás. Ella misma reconoce que, la política migratoria de puertas abiertas que defendía a capa y espada, ha sido su principal talón de Aquiles en estas elecciones. La mandataria alemana se encuentra, así, en una encrucijada que hace tambalear los cimientos de su posible candidatura a la reelección al frente del gobierno alemán.

Derrota en Berlín

Un gran quebradero de cabeza. Eso es lo que le debe de estar suponiendo a la canciller alemana la derrota en las elecciones de la región de Berlín. Los resultados fueron aplastantes, un 17’6% de los votos para su partido, el CDU, que además de ser los peores de su historia en la región, no le permiten continuar gobernando en coalición con los socialdemócratas (SPD). Merkel fue rápida en asumir parte de la responsabilidad, y reconoce un gran error en la política migratoria que ha venido defendiendo durante los últimos 12 meses. Lejos queda el recuerdo de una Angela Merkel piadosa, consolando a una niña refugiada palestina en la televisión alemana hace poco más de un año. El hierro vuelve a cubrir el puño de la mandataria, y poco a poco va cerrando la política de puertas abiertas que ella tanto defendía. “Si pudiese dar marcha atrás, lo haría” decía contundente tras la derrota en Berlín.

La ultraderecha toma Alemania

Las elecciones en Berlín dieron dos grandes titulares: el ya mencionado varapalo de la canciller y de su partido, y la entrada en el parlamento berlinés del grupo de ultraderecha,  anti inmigración, Alternativa por Alemania (AfD). Con un 14% de los votos, el AfD ya se encuentra representado en 10 de los 16 parlamentos regionales de Alemania, e incluso consiguió dejar al CDU en tercera posición en la región oeste de Mecklenburg Pomerania a principios de este mes. Los resultados de las elecciones en Berlín dejan como claro vendedor al SPD, que podrá deshacerse del partido de Merkel y encontrar en el partido de izquierdas, La Izquierda y los Verdes, un nuevo compañero de viaje para gobernar Berlín.

Renzi se desmarca

Merkel se encuentra contra las cuerdas en su propio país, pero sería algo descarado negar su, también, difícil situación entre el resto de sus colegas europeos. Con una Unión Europea debilitada por el Brexit y la crisis humanitaria de los refugiados, los líderes del bloque quieren dar un empujón a la UE; renovar su imagen y reforzarla. Para ello, se están sucediendo una serie de encuentros entre los primeros ministros de los 27 para tomar decisiones específicas con el objetivo de lavarle la cara a la Unión. Sin embargo, no todos los líderes comparten esta visión de unidad. Matteo Renzi, el primer ministro italiano, calificaba la pasada reunión del 17 de Septiembre, en Bratislava, de teatrillo. Un encuentro en el que, continuaba el mandatario italiano, “se daba un paso muy pequeño, con el que se pretende mejorar la situación del continente pero sin cambiar ni políticas económicas ni migratorias”. Tal fue el desacuerdo de Renzi, que rechazó ofrecer una rueda de prensa conjunta con Merkel y con François Hollande, el primer ministro francés. Este revés para la canciller alemana, que pretendía dar una imagen de unidad, se profundizó aún más, cuando días después, Matteo Renzi decidía iniciar labores de repatriación de refugiados que no lograsen el asilo. Una bofetada directa a Angela Merkel que, semanas antes, alardeaba, con el propio Renzi, del acuerdo conseguido con los países del Norte de África para retornar inmigrantes en la conocida como medida del “one in, one out”.

Tiempos difíciles para Angela Merkel, que se encuentra atorada en el ojo del huracán, con frentes abiertos en todas direcciones. ¿Veremos, a la canciller, resurgir de sus cenizas y caminar el tumultuosos sendero para la nominación al frente de su partido? ¿o es hora del Auf Wiedersehen?

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